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lunes, 27 de septiembre de 2010

Lección para el emprendedor: Todo por escrito

Tenía que pasar. Llevo 6 meses como freelance y en algún momento me tenían que enredar. ¿Os ha pasado alguna vez que después de dar un servicio, te encuentres con que las condiciones de pago sean totalmente diferentes a las que tenias aprobadas ? Y no me refiero a que tarden una eternidad en pagarte por un trabajo ya realizado. No. Me refiero a que pienses que el presupuesto es uno y después te vengan con que eso no es lo pactado.

La culpa es mía, y de todos aquellos que como yo, nos fiamos de que todos seguimos unas reglas mas o menos justas sin necesidad de un documento firmado de por medio.

A mí me ha pasado con una formación. Contaba con un tiempo muy ajustado, pero tenía el firme propósito de dar el contenido necesario para que el alumno fuera capaz de llegar a los ambiciosos objetivos que me pedían. Y me esforcé. Mucho trabajo de síntesis previo y búsqueda de información lo suficientemente atractiva, interesante y práctica para que, en poco tiempo, se pudiera dar todo el temario aprobado. Mas de ocho horas dedicadas a un proyecto del cual sólo me quieren pagar cuatro.


He aprendido la lección. Sé siempre precavid@ y que todo quede por escrito. Nunca se sabe lo que puede pasar.

Tenía ganas de expresar mis sentimientos... disculpad mi humor :(

miércoles, 12 de mayo de 2010

Historia de una... ¿emprendedora? ¿apasionada?

Hace ya más de dos meses que abandoné mi vida de empleada y me decidí a emprender mi propia historia. Llevo un mes planteándome este post, pero el #bufbuf me ha perseguido hasta ahora. Tenía ganas de explicaros mi proyecto, una nueva etapa de mi vida. Una vida de la que disfruto al lado de una fantástica familia, pero que hasta hace poco le faltaba esa chispa interior, esa sensación que sólo tienes cuando realmente haces lo que quieres hacer y de la manera que consideras más adecuada. En definitiva, de que lo que haces sirve para algo.
Mi historia empieza en la universidad (no os preocupeis, mi intención no es soltar un rollo ;)). Hasta ese momento no había tenido claro lo que quería estudiar. Quería ser muchas cosas. Bombera, policía, astronauta, periodista, investigadora, médico,... Como véis, profesiones singulares. Pero también tenía ilusión de tener mi propio negocio. Quería dejar mi huella. Por eso hice ADE.

Entonces me di cuenta de dos cosas. Una, que es muy importante saber rodearte de gente buena. Pero buena no sólo por sus aptitudes, sino por su ACTITUD. Gente con ganas de hacer cosas, dinámica, enérgica.
Y dos, mi pasión por el marketing. Ví claro a qué me quería dedicar.

Pero las cosas no suelen ser tan bonitas como te las imaginas. Pronto me dí cuenta de que para muchas empresas el marketing era más una moda que no un elemento estratégico. Cuando para mi lo más importante era descubir quiénes eran nuestros clientes, cómo podíamos hablar con ellos, qué podríamos ofrecerles y de qué manera, a la empresa le interesaba más los colores del catálogo, el flash de la página web, la redacción de las notas de prensa... Todo eso es importante sí, pero carecen de sentido si no responden a una estrategia bien orquestrada donde el cliente se convierte en el cantante principal.

Pero "no hay mal que por bien no venga". Gracias a los pocos recursos con los que contaba, descubrí el marketing online. Posicionamiento web, email marketing, Google adwords,... eran palabrejas que si no hubiera sido por mi minúsculo presupuesto, me habría sido difícil llegar a ellas. Y después aparecieron las redes sociales. Mi primer contacto fue con Neurona. Me parecía fantástico poder establecer relaciones con gente del mismo perfil de una forma tan sencilla, y a la vez tan cercana. Gracias a esta red tuve la oportunidad de conocer gente interesante y establecer relaciones profesionales. Mi paso por este tipo de redes también fue evolucionando. Tras Neurona y e-Conozco, llegaron Xing, Facebook, YouTube, Flickr, Slideshare, Delicious, Meneame y finalmente Twitter. No, no me he olvidado Tuenti, pero reconozco que no soy muy asidua y prefiero Facebook.

Llevo tiempo investigando cada una de estas redes y el impacto que pueden tener sobre las empresas y los consumidores. Tengo que reconocer que para mí Twitter representa uno de los mejores canales de comunicación y un soporte para el resto de medios. Se trata de la combinación perfecta para adquirir conocimientos, divulgar ideas, colaborar y establecer tanto relaciones profesionales como personales. Todo en 1. Es donde me entero de todo, mi RSS, y además el lugar perfecto para conocer a personas interesantes. ¿Se puede pedir algo más?

Llegados este punto de excitación, tuve la oportunidad de decidir mi futuro. Y lo decidí. Quiero dedicarme por completo al Social Media Marketing. Y mis inicios no han podido ser más buenos. He tenido la oportunidad de trabajar en grandes proyectos a nivel estratégico. Pero sobretodo he podido colaborar con organizaciones y personas super interesantes y muy comprometidas con el trabajo. Estoy cerrando temas y ya estoy pensando en cuando iniciaré nuevos proyectos. Es tan divertido.

¿Tú también te apasionas por tu trabajo? Es la chispa de la vida.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Perder el empleo, ¿una oportunidad para emprender?

Hace unas semanas, durante mi pocos momentos twitteranos que dispongo últimamente, leí un twitt de @seniormanager en el que comentaba que perder el empleo no debe ser el motivo por el cual uno deba emprender. En este caso (y no hay muchos) no puedo estar de acuerdo. Es posible que no deba ser el motivo principal, pero muchas veces representa el empujón que algunos necesitan para poderse tirar a la piscina. Emprendedores que aunque tienen muchas ganas, ilusiones e ideas, la situación familiar y el apalancamiento representa en muchos casos un obstáculo para dejar de lado la seguridad de una remuneración estable y lanzarse a una aventura económica.

Foto de Jerónimo Palacios

No veo problema en que una vez la varita de la crisis toca nuestra puerta o la de la empresa donde trabajamos, veamos como opción dar rienda suelta a nuestro yo-emprendedor. ¿Busco un nuevo trabajo que esté en línea con mis necesidades económicas y perfil profesional, o aprovecho la situación y el dinero del despido, para llevar a cabo esa idea que me ha rondado por la cabeza durante años y que poco a poco he ido desarrollando hasta convertirla en un posible negocio? El empujón se acaba convirtiendo en un estímulo adicional.

En mi caso después de cuatro años con la firme convicción de que lo mío era emprender, de montar un negocio propio con mis propias reglas, no ha sido hasta que se ha producido una situación incómoda en la empresa dónde trabajaba como asalariada, cuando he visto una oportunidad de hacer realidad mi ilusión. Era el momento. Y lo he aprovechado. Y confío que haya sido la decisión adecuada.

Porque en definitiva... ¿un emprendedor nace o se hace?. Ésta pregunta ya da para un nuevo post, pero nos os dejo sin dar antes mi opinión: es una conjunción de ambas, debe nacerse con una predisposición al emprendimiento, pero si no se cuenta con una formación adecuada y una idea inicial, poco podrás emprender. Ahí dejo eso.